Toro Hardy: Dolarizar no frenaría la inflación porque el BCV seguiría emitiendo dinero sin respaldo

La dolarización, si bien es una estrategia utilizada por algunos países para enfrentar la inflación, en Venezuela no funcionaría porque, además de que es ‘de facto’, el gobierno de Nicolás Maduro sigue recurriendo al BCV para emitir bolívares sin respaldo para financiar el déficit, alimentando un devastador proceso hiperinflacionario.

Así lo explica el economista José Toro Hardy, quien en un artículo de opinión que publicó en Analítica.com señaló:

“El caso de Venezuela es diferente. Aquí se está produciendo una “dolarización de facto”. Habiendo perdido la confianza en el bolívar, los venezolanos recurren al uso de la divisa estadounidense. Se está dolarizando el consumo, pero no necesariamente el ingreso, lo cual genera graves desequilibrios”.

“El problema es que simultáneamente el gobierno sigue recurriendo a la emisión de bolívares sin respaldo (inorgánicos, solía decirse) para financiar un déficit fiscal monstruoso. Con ello, se pierden las ventajas de la dolarización y se alimenta un devastador proceso híper inflacionario que a su vez provoca una fuerte devaluación del bolívar”, apuntó.

Por lo que consideró: “La dolarización tendría sentido si impidiese al régimen seguir usando al BCV para emitir dinero y cubrir su déficit fiscal. Esa es la causa fundamental de la inflación. Pero como el BCV sigue emitiendo bolívares con ese fin, la dolarización no es capaz de frenar la inflación”.

Y recordó que hoy en día, Venezuela tiene la mayor hiperinflación del planeta entero. “Sólo durante la presidencia de Maduro, es decir desde 2013, la inflación acumulada en Venezuela supera un 12.000.000.000% (doce mil millones por ciento)”.

Por su parte, Toro Hardy desestimó que haya una “inflación en dólares”, pues lo que ocurre es que las personas están calculando los costos en bolívares y luego fijan los precios en dólares, y al cambio del día; y como la divisa vale más cada día, “los comerciantes también calculan el costo de reposición, los precios siguen subiendo”.

“En realidad se trata del ángulo pernicioso de una dolarización que no es “ni fu ni fa”, sugirió.