Los obispos franceses y los líderes europeos condenaron el atentado terrorista en Niza

El presidente francés, Emmanuel Macron, tiene previsto viajar a Niza en las próximas horas después que tres personas murieran, una de ellas decapitada, en un atentado terrorista con arma blanca en una iglesia católica del centro de la ciudad la Costa Azul francesa.

Así lo confirmó el alcalde de la ciudad, Christian Estrosi, quien atribuyó el atentado al “islamofascismo” y aseguró que el autor de los hechos resultó gravemente herido durante su arresto por parte de la policía municipal y que no dejaba de gritar “Alá es grande” cuando fue reducido.

“13 días después de Samuel Paty, nuestro país ya no puede estar satisfecho con las leyes de la paz para aniquilar el islamofascismo”, dijo el regidor en referencia al asesinato del profesor de historia decapitado por un yihadista checheno por haber mostrado unas caricaturas de Mahoma durante una clase sobre la libertad de expresión.

De acuerdo con las primeras informaciones disponibles, dos personas resultaron muertas, una de ellas decapitada, en el interior de la basílica de Notre-Dame, en Niza, y otra logró escapar gravemente herida, pero falleció poco después al tratar de esconderse en un comercio vecino a la iglesia.

El ministro del Interior, Gérarld Darmanin, abrió una célula de crisis a la que se incorporó el primer ministro, Jean Castex, que abandonó su presentación en la Asamblea Nacional de las medidas de confinamiento para afrontar la pandemia de la COVID-19. Tras guardar un minuto de silencio en la cámara de diputados, el jefe del Gobierno aseguró que no podía seguir con su discurso en estos momentos de gravedad y apeló a la “unidad” y la “cohesión” de la nación.

La Conferencia de Obispos de Francia (CEF) describió el jueves como “incalificable” el ataque y dijo que “los cristianos no deben convertirse en un símbolo a destruir”.

“Estamos conmovidos, muy afectados y en una especie de asombro frente a este tipo de acto indescriptible”, dijo el portavoz de la CEF, el padre Hugues de Woillemont. “Es urgente luchar contra esta gangrena que es el terrorismo, así como es urgente poner en marcha una fraternidad concreta en nuestro país”, añadió.

Varios líderes europeos también condenaron el atentado en la ciudad, que ya fue escenario en 2016 de un grave atentado islamista que causó 86 muertos.

El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, dijo sentirse “profundamente conmocionado” por el ataque y formuló un llamado a la unidad “contra la violencia y quienes incitan y propagan el odio”.

En un mensaje en Twitter, Sassoli apuntó que “el dolor es sentido por todos nosotros en Europa” ante el ataque. El funcionario italiano dijo que se sentía “profundamente conmocionado y entristecido” por las primeras informaciones disponibles sobre lo ocurrido.

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, también condenó el “vil ataque» en la ciudad.

“El vil ataque no sacudirá el frente común que defiende los valores de libertad y paz”, publicó Conte en Twitter. “Nuestras convicciones son más fuertes que el fanatismo, el odio y el terror”.

Este atentado se produce menos de dos semanas después de la decapitación de Samuel Paty, un profesor de secundaria por haber mostrado en clase caricaturas del profeta Mahoma, y en medio de las tensiones con el mundo islámico sobre la libertad de expresión.